El desafío de potenciar una comunidad

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Cuando las empresas apuesta por el desarrollo comunitario el diálogo entre los distintos grupos de interés descubre cuál es el camino para lograrlo. El objetivo, dejar capacidades instaladas.

La filial local de la coreana Samsung comenzó hace cuatro años un proceso de inversión social basado en la estrategia global de ciudadanía corporativa de la corporación. Los lineamientos globales marcaban que se debía tomar un rol activo en el desarrollo de alguna comunidad, sumando tecnología e innovación para generar condiciones de desarrollo. "La experiencia debía demostrar cómo la tecnología es un valor relevante para acompañar a comunidades muy rezagadas y aisladas geográficamente", explica Cynthia Giolito, gerente senior de Ciudadanía Corporativa.

Así, se eligió la zona de NEA para trabajar el proyecto corporativo de Nanum Village, "el pueblo del compartir", en coreano. Se sumaron a la Fundación Gran Chaco, Avina y Fundación Los Grobo para formar una red muy potente y convertirse en el socio tecnológico del proyecto en marcha, El Futuro está en el Monte, formando Gran Chaco Nanum Village.

"Este programa vincula nuestra estrategia de ciudadanía corporativa con una plataforma de desarrollo territorial, El Futuro está en el Monte, que une en una red única distintos componentes para el desarrollo comunitario: lo cultural, lo geográfico, lo productivo, lo ambiental, lo educativo, lo tecnológico. La articulación y el trabajo en red es un camino para crear impacto colectivo en el desarrollo de la comunidad", explica Giolito. Hoy cuentan con 18 centros conectados en comunidades wichis y quom, que tienen conectividad satelital y equipamiento Samsung.

También formaron tutores de alfabetización digital que manejan la lengua local. "La tecnología juega un rol de catalizador de la economía: se logra mayor desarrollo productivo, organizacional y social y se empieza a jugar el desarrollo en la educación formal, la alfabetización de mujeres artesanas. También se incorporó una plataforma on line para terminar la secundaria -en comunidades donde solo 17% habían terminado el secundario-", enumera las acciones Giolito. Gracias a la conexión de los 18 centros Nanum Village, se impactaron 30 mil personas, 90% de las cuales se conectó a Internet por primera vez gracias a esta experiencia.

¿Las claves? Trabajar con organizaciones con mucha experiencia en el terreno, que tienen la confianza de las comunidades y cuentan con un diagnóstico muy profundo de las necesidades locales. También adoptar una estrategia y abordaje interdisciplinario de los problemas.

"La inversión social comienza siempre con una escucha efectiva de las necesidades y potencialidades. Conocer el territorio, escuchar a los actores, y ganar confianza, para aprender a expresar necesidades y prioridades. Esto es esencial para vencer las dificultades", dice Giolito para quien las empresas pueden aportar capacidad de análisis, pensamiento crítico, saberes profesionales y visión estratégica, que se suman a las capacidades locales. Otro acierto que demostró la experiencia fue fortalecer a los actores locales.

"Llevar a un experto de Buenos Aires para hacer una capacitación masiva no fue tan efectivo como capacitar a un líder local que después, adaptó los contenidos a los ritmos de aprendizaje, la idiosincrasia y la cultura local", afirma la ejecutiva que se encontró con comunidades que parecen cerradas, pero están ávidas por mostrar lo que hacen y por poner en valor su cultura.


Lecciones aprendidas

Potenciar Comunidades es una metodología para implementar estrategias colaborativas de inversión social, desarrollo territorial e impacto colectivo. "Se propone un proceso donde todos los involucrados imaginen, debatan y diseñen las alternativas de desarrollo que sean transformadoras, sustentables y significativa para los territorios. Y se construyen colectivamente", define Silvio Dal Buoni, director Ejecutivo de Fundación Los Grobo, que comenzó hace 12 años su historia, organizando donaciones y acción social en las zonas de influencia del Grupo Los Grobo.

La idea es facilitar un proceso de planificación participativa del desarrollo comunitario, desarrollo territorial o inversión social privada; que se genere una mirada común, un diagnóstico participativo a partir del cual iniciar el diseño de intervención en proyectos concretos, se analicen los recursos a movilizar y se pase a la fase de implementación. En 2010, con esta metodología se logró promover el desarrollo del Barrio Esfuerzo Propio, uno de los más vulnerables de la ciudad de Venado Tuerto, donde viven 45 familias.

Se enfocaron en mejorar la infraestructura habitacional y en incluir a mujeres y jóvenes a través del desarrollo de capacidades y de actividades generadoras de ingresos junto a un socio local, la Asociación Civil Maná. "Queremos generar resultados superadores. A veces no falta voluntad, sino la gestión de los distintos estadíos que hay que ir transitando. Diálogo, confianza, visión en conjunto y consenso sobre las líneas de acción.

Tratamos de desarrollar una mirada sistémica realista de corto, mediano y largo plazo, a partir del cual hay que ir obteniendo resultados", explica Dal Buoni. La aspiración es que tanto las comunidades y los actores -que no tienen muchas oportunidades de ser consultados acerca de sus propias ideas de desarrollo- queden impactados después de este proceso, con apropiación de capacidades.

"A partir de este proceso, se conectan, dialogan y surge en el territorio más confianza y capital social, mejor calidad de vida y más oportunidades, crecimiento económico con inclusión social, altos niveles de innovación y cooperación, bajos niveles de conflictividad social, gobernabilidad y sostenibilidad", explica Dal Buoni. Esta metodología ya se proyecta como válida para América latina, y se efectuaron diagnósticos en Chiapas (México) junto a la Universidad de Harvard y en Colombia, donde trabajaron en comunidades luego del proceso de paz. Con una historia medida en más de 50 proyectos implementados y más de 500.000 beneficiarios.

Extracto del artículo “El desafío de potenciar una comunidad”, publicado en cronista.com